domingo, 15 de junio de 2014



Arroces del Mundo 2014:
Hoy, 14 de junio participamos con gran entusiasmo en la fiesta del arroz en Bilbao. Según sus organizadores, el principal objetivo es, celebrar la diversidad y la interculturalidad.
¡Nuestro deseo es que así sea! De esa manera, mediante el respecto a la cultura de “otros”, se fortalezca la de “nosotros”, y se logre la paz en todo el mundo, empezando por los barrios de Bilbao.
Esta ocasión me hizo recordar ese grupo de Costa de Marfil que a través de su música (Country music), compartían sus sentimientos, dejando unas huellas profundas en las memorias. Se trata del dúo, Jess Sabi y Peter One.  
Ya en los años 80, han dedicado esta canción al sistema del Apartheid implantado en Sudáfrica, y que afectaba también a otros países de la región.
En esta canción, decían que “IGUALDAD y JUSTICIA” vencerían al “Apartheid”, para liberar tanto a “negros”, como a “blancos”.
Y para terminar, le recordaban la siguiente reflexión al “NEGRO”: “Cuando tengas el poder, no pienses solo en ti. ¡Tu hermano blanco está ahí!”. Estaban convencidos de que ninguna paz duradera se alcanza, con sentimientos de venganza. Hace falta la contribución de todas las partes.
¡Ojalá todas las partes contribuyan, para que “Arroces del Mundo” alcance sus objetivos!   
Escuchar la música aquí: http://youtu.be/eqeOPnTepCk

miércoles, 11 de junio de 2014



Iberdrola, ¡qué impotencia frente a tí!
El tema sobre la incomprensión de las facturas eléctricas debería estar zanjado, pero los sucesivos casos de abusos hacen que se renueven los sentimientos de rabia, de impotencia frente al poder. El hecho es que la confianza y la seguridad que depositan las empresas eléctricas (en ese caso, Iberdrola) en los poderes políticos, les hace cometer errores.
Quizás eso les permite sentirse invulnerables e intocables, pero la poca confianza que debemos depositar en nosotros mismos debe permitirnos saber que todo puede cambiar.
Mi última experiencia de impotencia que quiero contar, ocurrió ayer. Cuando me disponía a pagar mi última factura de electricidad. Como siempre, mi táctica (unas resignación por no poder cambiar las cosas) es la de no mirar las facturas, hasta no llegar a la caja del banco donde debo pagarlas. Entonces llegaba a la caja, y simplemente pagaba; y repito, por resignación.
Ayer, cuando saqué la factura y me di cuenta de lo elevada que estaba, dejé de pagarla, y decidí no solo proclamar, sino también reclamar. Pero como se puede imaginar, aunque he recibido un poco de atención, mi temor es que las cosas vuelvan a ser las mismas.

Un futuro oscuro:
Temiendo siempre que nos corten la luz y que así tengamos un futuro oscuro, nos resignamos y así pagamos todas las facturas, como se nos lleguen. No se puede escoger, porque aun viviendo en la oscuridad, se puede seguir pagando la factura de la luz.
Mi decisión entonces ha sido la de acudir a la oficina de Iberdrola la más cerca, y así empezaron las peripecias:
·       Primer paso: En la primera oficina donde no había nadie más que yo, he tenido que esperar durante un tiempo que se me hizo largo, porque la señora que tenía que atenderme, estaba atendiendo otra cosa por internet. Y cuando me atendió, me dijo que no podía hacer nada, que yo tenía que llegar a casa para traerle la “lectura real” de la factura, ya que en mi factura, la lectura de la factura no era “efectiva”.
·       Segundo paso: Pensé que era porque la oficina no estaba cerca de mi domicilio, pero a pesar de todo, fui a la casa para tomar el consumo real. Ya era por la tarde, y me fui a la oficina más cercana, la de mi barrio. Ahí también, a pesar de que había dos mujeres para atenderme, y que yo era el único cliente, he tenido que esperar porque las dos tenían que hablar de sus cosas. Cuando me atendieron, era para asegurarme que mi caso no se podía resolver presencialmente, sino por teléfono.
·       Tercer caso: Llegado a casa, he decidido rápidamente llamar al número que anteriormente me habían facilitado. Después de varios intentos y de respectivos cambios de interlocutoras que siempre me pedían mi identificación sin ofrecerme las suyas, logré que me atendieran, y que me rebajaran “algo” (20 euros) de mi factura.
Según la última mujer que me atendió, era porque no habían podido tener acceso a una lectura real de mi contador. Era algo que me había  sorprendido mucho, porque desde el año pasado, me habían confirmado que el contador que me habían instalado era automático; por lo que no hacía falta visitar mi domicilio para obtener una lectura real del mismo.
Por eso, todas las facturas venían mencionando “factura con lectura real”. Pero desde hace poco (desde el mes pasado), la mención ha sido otra: “factura con lectura estimada”.
Por eso yo también me hago la misma pregunta que les traslado: ¿si no visitan mi domicilio, cuándo puedo darme cuenta de que la lectura es “real”, o “estimada”?
Y esta es la pregunta que no han podido contestarme. Ahí están mi inquietud, pero también mi impotencia.
Saludos.        

viernes, 30 de mayo de 2014

Sí a la comunicación. Pero por favor, no mezclar churras con merinas
Dicen que churras y merinas son dos tipos de ovejas autóctonas españolas, originarias de Castilla la Mancha. A simple vista parecen fácilmente descriptibles, pero son difícilmente identificables, cuando se mezclan. De ahí, la frase “no mezclar churras con merinas”. Veamos:
* Las ovejas churras se pueden distinguir a partir de sus manchas negras en sus cabezas y patas. Por poseer una lana basta, de ellas lo mejor que se obtiene es una alta calidad de carne y leche.
* Mientras las ovejas merinas, no poseen las mencionadas manchas negras en sus cabezas y patas, pero una mejor calidad de lana (más larga y fina). Por eso el principal uso de las ovejas merinas es para producir lana.
Como se puede observar, una simple identificación permite conocer las propiedades de esos dos tipos de ovejas (churras y merinas): las primeras por su leche, y las segundas, por su lana.
Y la idea sería mezclar esas dos especies, para obtener una mejora en la descendencia (para lograr mejor leche y mejor lana). Sin embargo, esa supuesta mejoría no está garantizada. Por otra parte, si es fácil distinguir los dos tipos de ovejas por separado, al mezclarlas en un rebaño, su separación no resulta tan fácil.
Pero encima, en muchas ocasiones se confunde la propia expresión, llegando a hablar de frutas en vez de ovejas; a hablar entonces de “meninas” en vez de ·merinas”. Por todo ello, se recomienda no mezclar churras con merinas.

¿Y por qué hablamos de comunicación, de churras y de merinas?:
Lo que ocurre con la expresión “no mezclar churras y merinas” puede utilizarse haciendo una analogía entre la comunicación y su hermana la “información”, hasta puedo permitirme decir también, “no mezclar información y comunicación”.
En efecto, el concepto de comunicación social que tuvo su auge en los años 70, se ha extendido hacia diversas realidades; pero por limitarse muchas veces a códigos predeterminados, se ha hecho más difícil su alcance al público deseado. Siempre surge una problemática a la hora de ofrecer un mensaje militante a un público cada vez menos militante.
Aunque pueda parecer repetitivo, hay que subrayar la diferencia existente entre los dos conceptos de “comunicación” e “información”. De esa manera, cada uno puede sacar su propia conclusión, cuando se percate de nuestra apuesta por la comunicación social. .
> La información se ofrece desde un emisor generalmente jerarquizado, hacia un receptor. La información en la mayor parte de las sociedades se dirige generalmente hacia abajo, en vez de ir hacia arriba o incluso, horizontalmente. A pesar de todo, la información es indispensable tanto en el plano laboral, en la política, como en nuestras relaciones sociales.
> La comunicación en cambio, se sitúa encima del mensaje y su transmisión, basándose en unas idas y vueltas de la información, tanto de manera horizontal como lateralmente; brindando así, la posibilidad al receptor de reaccionar sobre el mensaje emitido. En ese caso, nos encontramos frente a distintas etapas favorecidas por los intercambios, las reformulaciones, y de creatividad. La comunicación social debe también favorecer el procesamiento de datos, para facilitar su recepción y/o aprobación.
Puede que se llegue a detectar la diferencia entre comunicación e información; pero surge la confusión a la hora de comunicar, debido a los prejuicios existentes en todas las sociedades. Dichos prejuicios predeterminan una comunicación codificada. En ese caso la comunicación se hace obviando que tiene que ser:
* Una comunicación más social que comercial: el marketing que se hace para vender productos se traslada hacia la política. Y7o sin darse cuenta, se confunde la elección de una Miss, de deportistas, con la elección de un político a un puesto determinado. De esa manera, cuando en política se habla de unas mínimas condiciones económicas para todos los candidatos, para la elección de una Miss, se juzgue normal que a pesar de ser guapa, hay que tener una mejor posición económica.
* Una comunicación debe transmitir valores: una comunicación social debe ser capaz de transmitir valores en los que sobresale la libertad de opinión. No se trata de repetir varias veces un mismo discurso para que el público ceda a la presión, sino de permitir que cada persona tome su decisión por su responsabilidad, su toma de conciencia, su propia elección. Hace falta una interacción que permita una adhesión activa y voluntaria, para que el destinatario del mensaje se sienta un individuo autónomo, responsable, libre de presión. Si es que se llega a utilizar códigos en la prensa o en la publicidad, que no sea para convencer, sino, para llamar la atención, para permitir la toma de decisiones, y permitir que se reaccione.

lunes, 13 de enero de 2014

En defensa del voluntariado Souradjou ALI Usuario 13 de enero de 2913 El artículo es un acercamiento al tema del voluntariado. Trata sobre la necesidad de apoyar el voluntariado. Aborda la diferencia que existe entre el voluntariado y el trabajo remunerado o el empleo   En defensa del voluntariado Argumentos: A pesar de la crisis, miles de ciudadanos dedican su tiempo al voluntariado. ¿Qué les lleva a tomar esa decisión? Sin duda, los motivos varían, desde la indignación o el entusiasmo, el sufrimiento o la emoción, la protesta o el asombro, cuando se reivindica o se defiende una idea, el compromiso o la denuncia, cuando se observa o constata una situación. Pero cuando de voluntariado, hablamos entonces de un conjunto de personas, • Indiferentes cuyas indignaciones, sensibilidades, reacciones, emociones, etc., les conducen a comprometerse. • Que crean, inventan, innovan, a veces sin que les importen las licencias, ya que para dichas personas el voluntariado no significa “beneficio”, ni “competencia”, sino que solo tiene el significado de “solidaridad”. • Que se comprometen en una nueva empresa que les hace dejar (olvidar) por un rato la suya, buscando una solución a un problema, a una situación que su sociedad les plantea. • Que no comparten la idea de dividir, sino la de sumar o multiplica con otras personas con las que se reúnen y comparten su entusiasmo, su fe, su determinación, para que esas “otras” personas se comprometan también. • Que crean una asociación con un proyecto al servicio del bienestar, del ocio, de la defensa, del desarrollo, de la mejora de su comunidad; pero muchas veces, sin nada a cambio. • Con el tiempo, - La empresa se desarrolla, se hace indispensable, sobrepasa los medios de los que disponen sus asociados, reclama el apoyo y los recursos de otras personas, por un lado; y por otro lado, de otras instituciones. - La empresa necesita la presencia permanente de profesionales, de especialistas; haciendo que dichas iniciativas ciudadanas puedan crear empleos donde había pocos empleos, o no había nada. De hecho, algunos empleos que no existían han sido creados, y algunas escuelas de formación han sido abiertas. - Sin embargo, puede que la empresa en su desarrollo se transforme en otra en la que no se había pensado, que llegue a perder sus memorias de inicio. Que los pocos voluntarios que quedan se oculten detrás de una organización transformada en una institución que ya no es la asociación original (asociación de ciudadanos alrededor de un proyecto). Algunas grandes instituciones, son resultados de iniciativas voluntarias. Podemos afirmar entonces que: el voluntariado no es un habitual proceso de intercambio, ya que se trata de un proceso en el que un ciudadano que enfrenta un problema, se transforma en alguien que “no es indiferente”, que “interpela”, y que siempre está al frente de una iniciativa que pronto se transformará en una causa a defender. Por eso, la principal característica del voluntariado es la “no indiferencia”, ya que suscita muchas motivaciones; cuando el proceso de voluntariado empieza, (1) Se empiezan a desarrollar distintas formas de participación para la causa (para dar una respuesta la nada). (2) Se desarrollan diversas formas de compromisos voluntarios (creación e innovación, apoyo y asistencia, ejecución y realización, desarrollo y crecimiento). (3) Finalmente, se termina por transformarse, transferir otras formas; o quizás, el abandono del proyecto. Cuando una persona decide ser voluntaria de un proyecto, de una asociación, de una empresa, no espera un intercambio en términos de equivalencia. No es lo mismo por ejemplo, en un empleo, cuando una persona vende su tiempo ejecutando un trabajo que produce un valor para su empresa, y un salario (otro valor de supervivencia) para dicha persona que ejecuta el trabajo. Por eso, en un empleo podemos hablar de un intercambio de valores. Contrariamente, frente a una decisión voluntaria, la persona entrega su tiempo sin esperar un salario; sin embargo, es posible que se realice mucho: que se reciba más de lo que se haya dado. Y lo que se reciba, no se obtiene a través de un traslado de valores al principio del proyecto, al principio de la causa, sino que a través de intercambio interno, de una transformación interna, cuando se transforma el contenido del tiempo dándole un sentido. Una misma prestación realizada en un empleo o en un compromiso benévolo desarrolla sentimientos distintos, dependiendo del sentido que se le da. Esta diferencia de sentidos está en que se puede vivir sin sentido, pero se vive mejor con un sentido. (Lemercier, 2004). Por eso podemos afirmar que no se trata de un problema de intercambios porque: dar el tiempo no se debe interpretar como una venta de tiempo, aunque se trate de la misma producción. Las reglas que acompañan al trabajo y al empleo no pueden aplicarse al voluntariado y a sus prestaciones, ya que no se legisla en la libertad de donar; aunque eso no significa que el voluntariado tenga que obviar las reglas, la legislación en vigor. El voluntariado está regido por las reglas de la vida comunitaria, a todas las reglas del buen sentido que se aplican para el buen funcionamiento de una organización. Hay que subrayar que la diferencia está a nivel de las sanciones. La posibilidad y el nivel de las sanciones revelan el grado de subordinación a una autoridad, o a una ley. Fundamentalmente, las diferencias se pueden observar a continuacio: En el empleo, las sanciones tienen que ver con el trabajo, y están apoyadas por leyes y tribunales. Mientras en el voluntariado, las únicas leyes que tienen que ver con todos los ciudadanos son las que se aplican: en situación de conflicto o de pérdida de confianza, la única sanción es la separación; de ahí el laxismo de las relaciones en algunas asociaciones, por el miedo a perder a sus benévolos. Por eso, no se trata de un trabajo, pero de donar el tiempo; tampoco de una remuneración, sino de otro sentido dado, mucho menos se trata de aprovechar, sino se estar mejor. ¿Y qué significa ser voluntario? La definición reconocida por el voluntariado y el asociacionismo se resume en seis criterios. De los seis criterios, cuatro son indispensables, y dos son considerados como útiles. De esa manera, el voluntariado es una actividad ejercida: • En toda libertad, como una selección personal, fuera de toda presión. Dicha libertad se expresa por el hecho de que se puede escoger a no ser benévolo. • Dentro de una estructura: ser voluntario se ejerce dentro de una estructura, ya que el benévolo no puede actuar de manera aislada, aunque prestar servicio es de naturaleza humana. • Para otros o para la colectividad, el voluntario es alguien que actúa desde el desinterés. • De manera gratuita, ya que el voluntariado se hace sin ningún coste, mientras el empleo obliga a una remuneración. • Sin obligación, pero aceptando las reglas de juego que hacen funcionar toda empresa. No se trata de la subordinación a una autoridad que tiene que sancionar, sino de la aceptación voluntaria de las reglas de funcionamiento sometidas a la autoridad. Por eso existe una diferencia entre autoridad y responsabilidad. • Para ejecutar las tareas, ya que se trata de un compromiso concreto que distingue el voluntariado del militantismo (el objeto principal) aunque ese criterio no lo distingue del empleo; lo que origina tensiones entre empleo y voluntariado. Motivaciones del voluntariado: En el voluntariado podemos observar dos motivaciones fundamentales: ser benévolo y ser altruista. A partir de esas motivaciones, Ferrand (1992) resalta otras variables: • La defensa de una causa, • Ser útil, • Encontrar otra gente, • Ocupar su tiempo, • Utilizar sus competencias, • Sentirse mejor, • Nuevas relaciones y formación, • Descubrir sus propias capacidades.

miércoles, 5 de junio de 2013

Víctimas de más control y menos protección

Sin restarles un poquito de razón, algunas personas (extrajeras ssobre todo) han venido manifestando su rabia después de la agresión y luego la muerte de Ada la mujer nigeriana. Sus argumentos se basan en el doble trato que parecen ofrecerles a la víctima y al victimario. En poco tiempo, hemos podido saber sobre la víctima, de la que se ha dado por hecho que se trataba de una prostituta. Después vinieron otras actuaciones que hacen pensar en un “sometimiento al morbo público”. Basándose en sus experiencias sobre lo que en España se conoce como la protección de la identidad de todo tipo de víctimas (pero sobre todo, las víctima smachistas), critican esas informaciones sobre la víctima a la que después de llamar prostituta, publican su foto, su vida, y casi todos los datos que se han podido obtener sobre ella. Es que en esos casos se trata de recibir las informaciones acudiendo a las fuentes, aunque aquí las fuentes son diversas, y cualquiera que supuestamente conoció a la víctima quiere decir algo sobre ella. Eso, sin saber quizá que pueden perjudicarlas. Es difícil entender esa última parte. Por eso hay que tener mucho cuidado con el trato de esas informaciones, que no cabe duda, fueron recibidas de las amistades de la víctima. Pero es también la prueba de que ella no disponía del respaldo de su familia que quizá tampoco dispone de los medios necesarios para beneficiar de una posible “protección de su identidad”. Y la prueba es que después de su muerte, esas amistades necesitan reunir dinero para poder repatriar su cadáver. Y peor aún, no podrá ser considerada como víctima de violencia machista. Aunque ahora, ya algunos dicen que la víctima fue llevada al local, contra su voluntad. En España, ese tipo de violencia todavía no está tipificada para que por lo menos pueda atenuar el dolor de los familiares. Por no beneficiar del “supuesto” de ser “prostituta”, o dicho de otra forma, por ser consideradas de antemano como “prostitutas”, las víctimas ya no constan en las listas de protección contra la violencia de genero. Es como si fueran varias veces invisibilizadas. Por su parte, sobre el victimario, a pesar de que él mismo ya reconoció haber matado a otra víctima, algunos seguían considerándolo como un “supuesto asesino”. Aunque lo peor no está ahí. Era una persona que siendo tan mediática, no parecía verse afectado por ningún tipo de control, no parecía recibir ninguna molestia; sino, seguía recibiendo el trato de “gran maestro shaolín”,, ganador de un título europeo, etc. Ahora, resulta que todo era mentira. Significa que un potencial asesino andaba libremente, mientas las conocidas como “prostitutas” son perseguidas por las autoridades. Y si son inmigrantes, suelen ser víctimas de más control y menos protección.

lunes, 14 de enero de 2013

Haití, tres años después del terremoto

Una educación cara y mala Las noticias sobre la situación en Haití, como siempre son poco alentadoras. Tres años después del terremoto, la mayoría de las escuelas del país han sido reconstruidas; pero paradójicamente, la mitad de los niños en edad de acudir a esas escuelas no lo pueden hacer. Es innegable que durante todo ese tiempo, Haití ha recibido grandes ayudas a nivel internacional, para reconstruir su sistema educativo. ¿Dónde radica entonces el problema? Las mismas fuentes noticiosas subrayan que Haití es uno de los países donde recibir una educación resulta difícil porque hay que pagar muy caro; el sistema educativo de los haitianos puede considerarse entre los más caros, llegando a consumir casi el 40% de la renta familiar porque en Haití hablar de educación, es hablar de algo privado que hay que se paga, en un 92% del sector privado. A pesar del terremoto, no se ha podido cambiar ese dato estadístico; por eso, con muchas aulas reconstruidas, sólo perdura el temor a nuevos terremotos. Las dificultades se perciben desde la niñez: En las calles de Puerto Príncipe la capital haitiana, se puede encontrar miles de estudiantes con sus bellos uniformes escolares; pero no hay que engañarse otros miles no tienen los medios suficientes para acudir a las escuelas. Las dificultades están percibidas incluso desde la infancia. Las siguientes afirmaciones son de una niña haitiana: “mi mamá es la que paga todo. La escuela cuesta 500 dólares cada año; pero ese dinero resulta muy difícil de pagar para mi mamá: mi papá no nos da nada, y mi mamá no trabaja a veces se pone a llorar cuando no consigue ese dinero para mi escuela; y en esos casos se ve obligada a pedírselo prestado a sus amigas. Luego, le cuesta devolvérselo. Por eso a menudo me quedo en casa, porque mamá no puede pagar ese dinero, o simplemente no tenemos ni para el desayuno. En mi colegio, al no pagar, el director (que se pone en la entrada cada mañana) nos manda a casa. Él conoce muy bien a los que no han pagado, y les manda a casa porque dice que necesita pagar a sus profesores. De regreso a casa, me pongo triste, cuando la gente me pregunta por qué no estoy en la escuela, no me atrevo a decirle la verdad porque me da vergüenza. Entre mis amigos, algunos me dicen que soy pobre porque mi mamá no tiene ni para pagarme los estudios. Me siento tan mal que me pongo a llorar como mi madre. (…) ¡Qué bueno que la escuela fuera gratis! No solo para mí, sino para mucho de nosotros que no la podemos pagar”. Las razones son antiguas, y comprometen el futuro: Las razones fundamentales para una mayor privatización de la educación en Haití son subrayadas por una mujer que tuvo responsabilidades en gobiernos anteriores. Se trata de Michelle Pierre Louis, Primera Ministra 2008-2009, y que actualmente dirige una Fundación. Para ella, las dificultades vienen de lejos ya que desde el siglo XIX, las autoridades no encontraban medios para priorizar, o para establecer un programa de escuela pública. Por eso a partir de 1850 decidieron crear una escuela católica, privada, que fuese capaz de formar las élites. De esa manera, había no solo poca escuela pública, pero además poca demanda de educación, porque la familia prefería enviar a sus hijos hacia otros campos con resultados económicos inmediatos. Debido a la precariedad de la vida, los niños eran los encargados de buscar el agua, la leña: los que principalmente trabajaban en la agricultura. La demanda masiva de educación se produjo a mediados del siglo XX, con el régimen dictatorial de Duvalier, cuando Haití conoció un crecimiento demográfico sin precedente, y con una reducción de la producción agraria; entonces, la demanda hacia la escuela se incrementó. A través de la escuela, cada familia haitiana pensó en su emancipación, en ser libre, en combatir la pobreza y la miseria, planteándole esa posibilidad al Estado. El Estado se vio desbordado ya que no tenía medios para enfrentar esa realidad; así se dejó llevar por la marea de escuelas privadas que aparecían por todas partes; cuando cada casa fue transformada en escuela privada llena de alumnos. De ahí que hoy en día, en cada rincón de la capital Puerto Príncipe, se pueda encontrar carteles con direcciones de escuelas, colegios, etc. Desgraciadamente, en la mayoría de esas escuelas, se puede encontrar todo, menos educación: la gente paga para entrar, pero no aprende lo esencial de lo que se puede considerar que se hace en una escuela. Se ha encontrado un medio para enviar a los niños a la escuela, pero a un coste muy elevado haciendo de Haití el llamado “país más pobre”, pero con el coste de la educación también “más cara”, para las familias “más pobres”, ya que muchas de las escuelas están abiertas solo para ganar dinero, y no para asegurar la educación de los niños. Aunque no se puede generalizar, en muchas de esas escuelas, hay educadores poco alfabetizados. Un ejemplo que ilustra el bajo nivel educativo, lo pone la señora Michelle Pierre Louis que también, enseña en la universidad. Recuerda que es frecuente encontrar estudiantes universitarios con poca capacidad de lectura. Pero lo más sorprende que subraya ella, es el poco control que sigue teniendo el ministerio sobre la educación de los niños. Debido a ese descontrol, es difícil garantizar el futuro de los jóvenes. Por eso, los que son mejor formados (que son pocos) buscan una salida el exterior haciendo de Haití uno de los países con una gran fuga de cerebros.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Lo difícilmente comprensible en los tiempos que corren

Hace poco nos indignamos cuando en una charla sobre el aborto y su prohibición y penalización en algunos países latinoamericanos. Aunque se trataba de países considerados católicos y la mayoría con sistemas políticos de derecha (como en España, actualmente), muchos de los presentes atribuían el hecho al “subdesarrollo” que caracterizaba esos países. Tengo que subrayar que la mayoría de la asistencia la constituían mujeres, muchas de las cuales tendían a defender la legislación de sus países. Algunas se resignaban reconociendo que las leyes contra el aborto existían en sus países, pero las penas máximas no se aplicaban. En general, dejaban entrever la hipocresía alrededor del tema: mientras la prohibición de abortar está acompañada por razones políticas y religiosas, la vía contraria (la posibilidad de aborto) es posible cuando la mujer y/o su familia dispone de medios. En pocas palabras, las leyes criminalizan y penalizan a las más débiles. De esa manera, por un lado se evita la “vergüenza” terrenal, y por el otro, se desoye el “castigo” divino que acompaña a cada creyente en caso de incumplir las reglas estáticas y divinas. Pero ahora, el caso que nos interesa viene de un país desarrollado (ocurrió en Irlanda), donde una mujer, Savita Halappanavar, dentista de profesión y con 31 años de edad acaba de perder la vida (el 28 de octubre pasado) en el hospital de Galway. Había sido ingresada una semana antes, por complicaciones en su estado de su embarazo. La mujer había llegado al hospital quejándose de fuertes dolores en la espalda cuando sólo llevaba 17 semanas de embarazo, y las causas de esos dolores fueron diagnosticadas inmediatamente por los médicos. Sin embargo, otras dificultades se añadieron a sus dolores, ya que en ese país del primer mundo, la interrupción voluntaria de un embarazo es ilegal, y solo está autorizada en caso de peligro de muerte para la madre embarazada. Por esa razón, los médicos decidieron esperar a que el feto parara de respirar, antes de realizar cualquier intervención quirúrgica; algo que según ellos, ocurriría en pocas horas pero las cosas se complicaron. Durante tres días, la señora (acompañada por su esposo) se había resignado a la pérdida de su bebé, y sólo les pedía a los médicos que pusieran fin a sus dolores. Sus suplicas fueron vanas ya que según los médicos, se trataba de un país católico, y que las leyes prohibían ese tipo de aborto donde el feto seguía respirando. Según su marido, “Savita no había olvidado de recordarles que ella no era católica, y que tampoco era irlandesa”, pero no quisieron saber nada a pesar de que sus diagnósticos habían confirmado la imposibilidad de supervivencia del feto. Paralelamente, los médicos habían optado por una atención intensiva, ya que el estado de salud de Savita se complicaba cada día más. Por eso, en la tarde del 23 de octubre, cuando la enferma temblaba y vomitaba, y se derrumbó cuando quiso ir al baño, “los médicos le prescribieron antibióticos, sin querer interrumpir el embarazo”. El día siguiente, el feto dejó de respirar y los médicos decidieron realizar el aborto, pero ya era tarde. Se decidió trasladar a Savita a los servicios de atención intensiva porque “su pulso era bajo, la fiebre muy alta, y su hígado ya no funcionaba”, reconoció el esposo de Savita. Falleció el 28 de octubre en Irlanda, y fue incinerada el día 1 de noviembre en la India. Un portavoz del hospital se dirigió hacia el esposo de Savita para presentarle sus “condolencias”, pero ya el caso había escandalizado a las asociaciones que militan a favor del aborto en Irlanda. La portavoz de una de esas asociaciones (Rachel Donnelly), a su vez subrayaba que mientras “la ley que prohíbe el aborto y que data de 1861 no se derogue, y que los políticos dejen de utilizar el problema, seguirá peligrando la vida de las mujeres en ese país”. Por la importancia del caso, dos investigaciones se están llevando a cabo tanto a nivel del Ministerio de Sanidad, como a nivel del hospital. Solo falta confirmar la necesidad de una ley tan antigua en los tiempos que corren.