jueves, 4 de diciembre de 2014

Gestos pequeños con grandes significados:



Gestos pequeños con grandes significados:
Hay gestos que parecen insignificantes, pero que ayudan mucho. Provienen de personas anónimas en su mayoría, indispensables en esos tiempos de crisis. Esas personas merecen nuestros reconocimientos.

El sentido de los gestos:
En tiempos de crisis, mientras aumentan las necesidades, crece también la visión sobre la imposibilidad de resolver los problemas, por lo menos a corto plazo. Hay quienes, sin por lo menos detenerse un instante en la naturaleza del problema surgido o inventado, sueltan sus palabras mágicas: “es difícil”, “no se puede”, etc. ¿Pero quién dijo que era fácil? Las crisis significan, dificultades. Algunas situaciones (para no decir todas) que anteriormente eran consideradas como normales y fáciles, en tiempos de crisis se complican, y se transforman en difíciles y anormales.
Parece que estamos esperando grandes gestos para de repente, resolver todos  los problemas; olvidando que poco a poco, paso a paso, se puede ir resolviendo los problemas (aunque sean grandes).
Pero podemos encontrar algunas personas anónimas, que desde sus puestos de trabajo, sus casas, en las calles, etc., con gestos solidarios y de empatía que hay que celebrar; y que sirven para que poco a poco, vayamos saliendo de la crisis.

En vez de trabas, empatías:  
Las trabas dificultan la vida de toda la sociedad, de todas las personas (incluidas las personas que las ponen y que aparentemente no serían afectadas).
Sin embargo, los gestos provenientes de personas empáticas y solidarias ayudan mucho psicológicamente, hacen ver de otra manera las dificultades (que no eran para tanto), y tarde o temprano, resultan beneficiosos para toda la sociedad, que se acerca a la decencia.
Dificultades:
1.     Usted llega a una oficina para unos trámites. El empleado/a, sin apenas escucharlo, ni mirar el papel que le enseña, le contesta que no se puede. Varias razones influyen en ese caso, pero la principal es la precipitación, ya que al final, si dicho/a empleado/a no tiene la solución, por lo menos puede orientarle hacia otro/a que sí le puede ayudar.
2.     Usted tiene un/a amigo/a en la que normalmente confía para resolver un problema. Si no le plantea el problema, aparte de no resolverlo, le culpabiliza por su silencio y esa falta. Si se lo plantea, puede que lo escuche y le diga: “lo siento, no puedo hacer nada”. Pero también, puede que frente a esa incapacidad, su amigo/a decida plantearles el problema a otros/as de sus amigos/as. Así, mientras su problema sigue sin resolverse, se multiplican también las incapacidades, y otros derivados. En ese caso también, puede ser culpabilizado de su problema.
En todo caso, frente a las dificultades, no solo pierde su tiempo buscándole solución a su problema, también puede ser culpabilizado, por ser el único responsable del problema que le afecta. Ese tipo de amigos/as no quieren que les afecten las dificultades de otros/as. Mejor, utiliza su problema para defender su ego. Necesitan mantener su autoestima muy alta: se necesita sobre todo en tiempos de crisis. Por eso durante sus conversaciones, sus chismerías, prefieren decir: “miren a fulano, ¡qué mal le van las cosas”! Pero así también, sus propios problemas los agobia menos.  
Facilidades; son raras en tiempos de crisis, y provienen generalmente desde el anonimato. Aparecen cuando menos se espera. Por eso, hay que destacarlas para socializarlas.
Como ejemplo, Usted recibe una de esas cartas que le fija un plazo, y le deja entender lo difícil e incluso imposible que resultará resolver el problema que se plantea. Durante toda la noche, le ha sido imposible cerrar los ojos, esperando que amaneciera, para ver cómo solucionar ese “gran problema”.
Pero al llegar al sitio recomendado, le recibe un señor que muy amablemente le dice: “tome asiento, por favor”. Le ha sorprendido ese tipo de recibimiento, en ese tipo de sociedad, y en “tiempos de crisis”. Pero eso fue solo el inicio.
Luego, su interlocutor le pregunta sobre la razón de su visita, lee atentamente la carta que le ha entregado; y en pocos minutos, le soluciona el problema.
Usted le muestra su sorpresa, mientras le agradece ese gesto rápido y poco común. Pero la humilde respuesta de su interlocutor fue: “se hace lo que se puede”.
¡Ojala nos dediquemos a hacer lo que se puede! La sociedad lo necesita.

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