Lo que se aprende cada día
Muy enfadado y visiblemente con ánimo de venganza,
ese hombre que difícilmente habla, explota de rabia y dice:
- “Se ve que mientras más bueno es uno con los demás, más tonto te consideran, te toman el pelo. Voy a empezar a ser malo”.
Esas palabras no cayeron en saco roto. Otra
persona que pasaba por ahí no aguantó y se atrevió a darle un consejo, diciéndole:
- “Por favor, acéptame ese consejo. Es mejor ser tonto y bueno, que ser listo y un cabronazo. Tarde o temprano, cada uno recibe su castigo”.
Después de recibir esa pequeña lección, el hombre
exclamó:
“Es que me dejé llevar por la
ira; y la ira no es buena consejera”.
Pues sí, la ira no es buena consejera. Pero por otra parte, no es tan fácil
cambiar de un momento a otro. Lo que se suele hacer es aprender otra cosa más,
aprender a no ser engañado de la misma manera; lo que se hace, es adquirir una
nueva experiencia. A pesar de todo, puede que haya otra gente que siga creyendo
que la otra persona parece tonta.

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