El éxito tiene muchos
padres, pero el fracaso es huérfano.
Ese dicho, lo hemos
escuchado varias veces, pero lo hemos podido experimentar el fin de semana
pasado, con el caso de la tenista Garbiñe Muguruza Blanco, que jugó la final de
Wimbledon, contra Serena Williams.
Nacida en Guatire, Estado
Miranda, Venezuela, de padre vasco y de madre venezolana, Garbiñe Muguruza ha
ocupado el primer plano de todas las noticias, pero sobre todo en España, el país
que ha representado.
Algunos, simplemente
se referían a ella como la española. Mientras, muchos otros entraban en detalles,
para quizás reivindicar sus orígenes. Así, hemos podido escuchar: la “hispano-venezolana”,
la “hispano-venezolana de origen vasco”, etc. Pero como mientras ocurría eso yo
me encontraba en Donostia/San Sebastián, he podido escuchar también que se
trataba de una hispano-venezolana de origen vasco, pero de raíces guipuzcoanas.
Garbiñe ja perdido el
partido, pero ahí han quedado los elogios y los reclamos de quienes quizás
nunca se habían preocupado por ella.
Así ocurre con el
tema migratorio: pertenece a todas las partes cuando triunfas, pero de ninguna
parte, cuando fracasas.
Por eso, solo queda
mirar las cosas, desde el lado positivo, tomarlas con normalidad, y quizás
pensar en tus pequeños éxitos individuales (que pueden ser duraderos), y no en
el “gran éxito” (efímero) que los demás esperan de ti.
Solo queda tener los
pies en la tierra. ¡La vida da muchas vueltas!
Buenos días, y buen
inicio de semana.

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