domingo, 12 de julio de 2015

El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano.



El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano.
Ese dicho, lo hemos escuchado varias veces, pero lo hemos podido experimentar el fin de semana pasado, con el caso de la tenista Garbiñe Muguruza Blanco, que jugó la final de Wimbledon, contra Serena Williams.
Nacida en Guatire, Estado Miranda, Venezuela, de padre vasco y de madre venezolana, Garbiñe Muguruza ha ocupado el primer plano de todas las noticias, pero sobre todo en España, el país que ha representado.
Algunos, simplemente se referían a ella como la española. Mientras, muchos otros entraban en detalles, para quizás reivindicar sus orígenes. Así, hemos podido escuchar: la “hispano-venezolana”, la “hispano-venezolana de origen vasco”, etc. Pero como mientras ocurría eso yo me encontraba en Donostia/San Sebastián, he podido escuchar también que se trataba de una hispano-venezolana de origen vasco, pero de raíces guipuzcoanas.
Garbiñe ja perdido el partido, pero ahí han quedado los elogios y los reclamos de quienes quizás nunca se habían preocupado por ella.
Así ocurre con el tema migratorio: pertenece a todas las partes cuando triunfas, pero de ninguna parte, cuando fracasas.
Por eso, solo queda mirar las cosas, desde el lado positivo, tomarlas con normalidad, y quizás pensar en tus pequeños éxitos individuales (que pueden ser duraderos), y no en el “gran éxito” (efímero) que los demás esperan de ti.
Solo queda tener los pies en la tierra. ¡La vida da muchas vueltas!
Buenos días, y buen inicio de semana.   

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