martes, 14 de abril de 2015

¡Otro mundo entre iguales es posible!



¡Otro mundo entre iguales es posible[1]!
Sabiendo todo eso (que se puedan manipular sus escritos y/o que les insulten, y “que aquellos que son conscientes de tal manipulación estén tan callados”), no queda más remedio que creer en lo que están haciendo. En ese caso, con mucho orgullo, la pregunta puede ser la siguiente: ¿qué más da?
Desgraciadamente, todos quieren estar en el centro, no solo la derecha como dicen. Y para ello, buscan todo tipo de justificaciones como la de argumentar que “el punto de referencia de nuestro documento es la experiencia escandinava, no la venezolana”.
Para que no manipulen sus escritos, ¿tienen que referirse solamente a la experiencia escandinava, y rechazar otras experiencias aunque les parezcan sostenibles, porque vienen de Venezuela?
¿Solo sirve todo lo que viene de los países escandinavos?
Se puede contestar que no, porque allá también se llevan a cabo experimentos, a ver si funcionan. Más todavía en el plano socioeconómico, donde solo el futuro confirmará si están o no en lo cierto.
De lo contrario, estarían defendiendo la democracia y la igualdad entre personas, pero al mismo tiempo, estarían resaltando su creencia de que algunos países son mejores que otros (aunque esos últimos sean más grandes en tamaño, por ejemplo), pudiendo trasladar la misma creencia hacia las distintas ciudadanías. Estarían diciendo que algunas ciudadanías son mejores que otras.
¡Otro mundo entre iguales es posible!

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